- ¿Y me dices que la anarquía sería viable?
- Claro. ¿Acaso no lo crees?
- Pues no. Sencillamente, no hay ninguna razón que le permita funcionar.
- No estés tan seguro, razones hay.
- ¿Si? Pues tendrás que decirme cuales, pues no te creeré si no me convences.
- Bien, piensa en la siguiente frase de Rousseau: “El hombre es bueno por naturaleza”, si fuera absolutamente cierta la anarquía debería funcionar, ¿no? Nadie haría ningún mal a nadie y se podría convivir ¿cierto?
- Supongo que sí. Pero ¿acaso no somos una especie cruel? Si no lo crees solo tienes que ver las noticias de cada día. Esa frase no es cierta en ningún sentido.
- O a lo mejor sí, y a lo mejor la razón por la que actuamos con maldad no es nuestra naturaleza. Piénsalo de la siguiente manera: tenemos necesidades de las que no podemos prescindir, una de ellas es la de convivir en sociedad con otros seres humanos. Si viviéramos solos, marginados, fuera del alcance de cualquier contacto social no podríamos ser felices. O ¿es que te apetecería vivir solo, sin la más mínima compañía?
- No, en absoluto.
- Por tanto es algo que prácticamente necesitamos para vivir, o al menos para ser felices. Y ¿cómo procurar satisfacer esta necesidad? Es tan simple como evitar tratar a los demás de una manera que moleste o dañe, que provoque su alejamiento. Éste es el famoso tópico “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”. Por lo tanto si una persona quiere ser feliz debe suplir sus necesidades, entre ellas la de la convivencia en sociedad, para la cual no se debe actuar con maldad. Como personas que somos buscamos la felicidad y ello nos induce a hacer el bien. Entonces Rousseau tenía razón en su afirmación ¿no?
- La verdad es que tiene sentido, pero aún así vemos día a día que nos estamos matando entre nosotros y el mundo cada día está peor. No parece que se esté cumpliendo la frase de Rousseau.
- Pero como ya te he demostrado, esa maldad no viene de nuestra naturaleza.
- Y ¿de dónde viene entonces?
- De la existencia de leyes y autoridad.
- ¡Venga hombre! ¿Me vas a decir ahora que la causa de que cometamos tales barbaridades viene de las normas que nos dicen que no hay que actuar de esa manera?
- Correcto. El problema es la imposición de normas y prohibiciones. Analicemos primero cual puede ser el origen de estas normas y de la autoridad, porque digo yo que en algún momento tuvieron que surgir.
- Supongo que sí, no iban a estar ahí desde siempre.
- Podemos verlo de la siguiente manera: los humanos tenemos la capacidad de decidir dado que somos seres libres. Pero ¿qué es la decisión? Es escoger una opción propuesta entre varias, o mejor dicho, es descartar multitud de opciones. Visto de esta manera decidir correctamente es algo bastante complicado debido al enorme abanico de opciones que se nos presenta. Esta dificultad produce en nosotros un cierto miedo a equivocarnos. Yo propongo este miedo como el elemento decisivo en el origen de las normas y la autoridad. Ante el miedo de equivocarse al decidir el ser humano decide crear una serie de normas a seguir y prohibiciones de las actitudes que no debe tomar, y además también crea la figura autoritaria para tener una cierta coacción, el castigo, que le aleje de los caminos que no debe seguir.
- Es un posible origen, pero no puedes demostrarlo.
- Por supuesto que no, pero me permite avanzar a la siguiente fase de mi razonamiento: las prohibiciones producen en el ser humano cierta atracción hacia lo prohibido. Admitámoslo, todos hemos sentido alguna vez un gran deseo de romper las reglas. Lo prohibido nos produce una sensación de estar perdiéndonos algo, y podemos llegar a pensar que somos más independientes si lo probamos. Esta es la causa de que miles de persones se inicien en las drogas estando éstas prohibidas.
- Sí que es verdad que existe esa atracción, pero ¿qué pretendes afirmar con esto?
- Pues sencillamente que las normas y prohibiciones son las que corrompen al ser humano y la causa de que éste obre mal. Pues yo lo que propongo es abolir toda norma, prohibición y figura de autoridad para permitir de verdad al ser humano actuar con libertad, ya que tenemos la seguridad de que, por nuestra felicidad, actuaremos bien y no buscaremos el mal ajeno.
La utopía es viable
martes, 3 de marzo de 2009
Publicado por Jesús en 11:33 1 comentarios
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