Hace bastante tiempo que el ser humano habita este planeta, y a pesar de ese tiempo todavía no hemos conseguido hacer desaparecer el racismo, la xenofobia, la intolerancia... Yo me pregunto cómo es posible que nosotros, seres con una mente "tan avanzada", que somos capaces de imaginar lo inimaginable, de dar forma a la ciencia más abstracta y de crear lo prácticamente imposible, sigamos viendo extraño, e incluso con asco y desprecio el hecho de que otra persona tenga distinto color de piel, tenga una discapacidad psíquica o cualquier otra "diferencia". Y escribo diferencia entre comillas porque toda diferencia se vuelve insignificante cuando analizamos al ser humano como conjunto. Todos actuamos de manera parecida, y todos buscamos el mismo objetivo, ser felices. ¿Qué de extraño tiene una piel oscura? A lo mejor los raros somos los blancos. ¡Ah! pero a nadie se le ocurriria autocriticarse, nos dañaría el autoestima. Pues yo lo tengo muy claro, odiaré al ser humano por su intolerancia y su falta de conciencia hasta que consigamos olvidarnos de que somos superiores por no ser diferentes (diferentes es un término relativo, para los demás somos nosotros los diferentes). Y es que no somos blancos o negros, españoles o extranjeros, hombres o mujeres, sino seres humanos. Esto es un llamamiento a la igualdad, todos tenemos derecho a vivir como seres humanos, pues es lo que somos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)